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El proverbio de Salomón "A las personas rectas las guía su integridad" se refiere a la importancia de vivir de acuerdo con los principios morales y éticos que Dios establece en su Palabra. La integridad es la cualidad de ser honesto, fiel y coherente con lo que se cree y se dice. Algunos ejemplos de aplicación de este proverbio son:
- Un empleado que trabaja diligentemente y no roba ni miente a su jefe, aunque nadie lo esté vigilando. Su integridad lo protege de caer en la trampa de la pereza o la corrupción. - Un estudiante que estudia con esfuerzo y no copia ni engaña en los exámenes, aunque tenga la oportunidad de hacerlo. Su integridad lo ayuda a aprender y a desarrollar su potencial. - Un esposo que ama y respeta a su esposa, y no le es infiel ni le oculta nada, aunque se sienta tentado por otras mujeres. Su integridad lo mantiene fiel al pacto matrimonial y le da paz y seguridad a su familia. - Una mujer que se viste con modestia y no usa su cuerpo para seducir o manipular a los hombres, aunque reciba elogios o presiones por hacerlo. Su integridad la preserva de caer en la inmoralidad o el orgullo. - Un ciudadano que cumple con sus obligaciones y respeta las leyes, y no evade impuestos ni participa en actos ilícitos, aunque pueda beneficiarse de ellos. Su integridad lo hace un buen ejemplo para la sociedad y le evita problemas con la justicia.
Estos son solo algunos ejemplos de cómo la integridad guía a las personas rectas en sus diferentes ámbitos de vida. La integridad es un valor que agrada a Dios y que trae bendición y prosperidad a quienes lo practican.